Recorrido Urbano: Plaza de Mayo
Andre Bazin dice que la fotografía no crea la eternidad, como el arte, sino que embalsama el tiempo, es un instante dramático, una huella digital casi real de aquello que se quiere recordar, algo así como la momificación de aquello, distinto de la pintura que perdura en el tiempo pero es una ilusión óptica del artista sobre lo que va a retratar (digamos que cada artista tiene su propio estilo). La fotografía, salvo que le hagamos algún proceso sobre la imagen ya sea en la máquina o digitalmente, congela el tiempo y nos muestra la realidad.
Hay un contraste muy visible en la sociedad. Entre la persona que quiere ver, la que le da todo lo mismo, total esta muy alejada de eso, y la que no ve y eso fue lo primero que se viene a la mente al recorrerla.
En cada monumento de la Plaza de Mayo, en cada baldosa, en cada cartel, en cada valla, en cada vendedor hasta en el aire mismo se respira historia. No imagino lo que piensan las personas cuando están tomando sol y a su alrededor están las Madres caminando en círculo como lo hacen todos los jueves. No imagino que piensan cuando de repente viene una manifestación y protestan por una vivienda digna o un mejor bienestar. Posiblemente estarán dentro del porcentaje que se siente alejado de eso. No digo que no les sucede nada. Por ahí es un error y tengan un compromiso con la sociedad o un sentimiento de lucha, pero no tiene mucho sentido estar tomando sol, pareciera una moda absurda de salir de la oficina y desenchufarse de lo rutinario. Y toda esa gente se imagina que en el lugar donde está acostada fue alguna vez rio y que si no fuera porque le “robamos” parte de tierra al rio hoy serían peces nadando. Tampoco se imaginan que el 17 de octubre de 1945 miles de personas refrescaban su pies en la fuente (por el intendo calor) y hoy es un simple encuentro de una pareja de enamorados o de miles de palomas que reemplazan a todas esas personas que se reunieron alrededor de ella.


V.
ResponderEliminarCreo que, al igual que ocurría en el otro trabajo, hay dos instancias demasiado separadas entre sí: por un lado una reflexión sobre la fotografía (desde Bazin); por el otro, una reflexión sobre la relación entre la plaza como espacio simbólico, la historia y el museo del Bicentenario.
Me parece importante empezar a mezclar estas dos cuestiones. Por ejemplo (ya que usás material de archivo), cómo podrían ser analizadas las fotos de 1945 desde la perspectiva de Bazin. ¿Y cómo podrían ser analizadas tus fotos? En términos generales creo que muchos patrones de análisis y de prácticas se mantienen. Esto lo coloca a uno como diseñador en un papel conflictivo e interesante a la vez. ¿Qué sucede que la fotografía sigue ocupando el mismo lugar como modo de representación de la historia? Y en ese sentido, la mayor parte de las fotos muestra más que expresa. Como si de algún modo uno siguiera depositando toda su confianza en una máquina aparentemente objetiva, que me permite no cuestionarme a mí como creador de imágenes.
Ponerse a uno en conflicto es muchas veces más interesante que hacer afirmaciones drásticas.
Sebastián.