sábado, 7 de abril de 2012

Centro cultural San Martin







Imágenes, conceptos, ¿qué quieren decir?

Las imágenes son superficies de significados, como dice Flusser pertenecen al mundo  de la magia y las podemos percibir de una inspección ocular superficial (lo primero que vemos) o de un registro (captar el significado a través de un escaneamos del elemento  y  podemos sacar el significado de la imagen). La interpretación de esa imaginación se lleva a cabo por la magia. Al mismo tiempo también es una mediación entre el hombre y el mundo, llevando el contexto a una idolatría y reestructurándolo, lo define como una alucinación, pierde la capacidad de descifrarlas, necesitan de una imagen más técnica.
Nosotros estamos rodeados de imágenes que nos hablan todo el tiempo, decodificamos distintos significados según nuestra manera de percibirlas. Situaciones de cotidianidad nos dicen algo y lo que nosotros pensamos y percibimos de ella suceden en nuestra imaginación.
En el recorrido todas las imágenes nos dicen algo, pero la decodificación y significados son distintos, podemos coincidir en algunas cosas, pero la mirada es personal. Tal vez me detuve más en el reflejo de las imágenes en el vidrio Que me mostraba otra cosa. Me detuve en las capas que hay dentro de una imagen y que me dan otro significado más interesante que el que estoy viendo. Es interesante lo que podemos ver y descubrir en el mundo.
Es interesante como percibimos imágenes. Hace que se nos venga  a la cabeza millones de significado, imágenes nuevas, como disparadores. Son esas capas que se van superponiendo y dándonos nuevas maneras de mirar.
https://mail.google.com/mail/images/cleardot.gif

lunes, 2 de abril de 2012

Recorrido Urbano: Plaza de Mayo

Andre Bazin dice que la fotografía no crea la eternidad, como el arte, sino que embalsama el tiempo, es un instante dramático, una huella digital casi real de aquello que se quiere recordar, algo así como la momificación de aquello, distinto de la pintura que perdura en el tiempo pero es una ilusión óptica del artista sobre lo que va a retratar (digamos que cada artista tiene su propio estilo). La fotografía, salvo que le hagamos algún proceso sobre la imagen ya sea en la máquina o digitalmente, congela el tiempo y nos muestra la realidad.

Hay un contraste muy visible en la sociedad. Entre la persona que quiere ver, la que le da todo lo mismo, total esta muy alejada de eso, y la que no ve y eso fue lo primero que se viene a la mente al recorrerla.  

En cada monumento de la Plaza de Mayo, en cada baldosa, en cada cartel, en cada valla, en cada vendedor hasta en el aire mismo se respira historia. No imagino lo que piensan las personas cuando están tomando sol y a su alrededor están las Madres caminando en círculo como lo hacen todos los jueves. No imagino que piensan cuando de repente viene una manifestación y protestan por una vivienda digna o un mejor bienestar. Posiblemente estarán dentro del porcentaje que se siente alejado de eso. No digo que no les sucede nada. Por ahí es un error y tengan un compromiso con la sociedad o un sentimiento de lucha, pero no tiene mucho sentido  estar tomando sol, pareciera una moda absurda de salir de la oficina y desenchufarse de lo rutinario. Y toda esa gente se imagina que en el lugar donde está acostada fue alguna vez rio y que si no fuera porque le “robamos” parte de tierra al rio hoy serían peces nadando. Tampoco se imaginan que el 17 de octubre de 1945 miles de personas refrescaban su pies en la fuente (por el intendo calor) y hoy es un simple encuentro de una pareja de enamorados o de miles de palomas que reemplazan a todas esas personas que se reunieron alrededor de ella.

Tal vez es un poco drástico esto pero la mayoría de las personas que se reúnen en esa plaza no piensan en que un icono de nuestra historia, no solo el monumento o mismo la Casa Rosada, sino que todo desde el pasto que pisamos hasta el aire que se respira. No hay dimensión de eso y siempre están aquellos que la estropean o las pintan o rompen los carteles, nadie piensa que es un lugar de encuentros en donde cada uno expresa lo que siente, protesta por algo que cree justo. Y eso mismo se ve reflejado en el Museo del Bicentenario. Se ve como cada uno se expresa. No es lo mismo la historia contada desde un museo en donde simplemente se observa y solo se miran objetos de aquella época, que haberla vivido. Cada artista expresa su visión desde diferentes miradas a través de imágenes audiovisuales, pinturas y el impactante mural de Siqueiro y todo ese contexto se ve dentro y fuera de la plaza. Se respira historia y tal vez la mayoría lo ve como una plaza normal. Para nada. Es un punto de encuentro en donde sucedieron, suceden y sucederán momentos que marcarán una historia y que alguna cámara fotográfica capturará para que quede embalsamada en el tiempo.